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Con la primavera ya aquí -al menos en el calendario, porque el abrigo aún no sobra- y el fin del curso a la vuelta de la esquina llega la época de las excursiones. Visitas a museos, a parques de atracciones, salidas al campo… Las opciones son muchas y dependerán sobre todo de la edad de los niños. Lo que es indudable es que la ilusión de los pequeños al preparar estas escapadas exprés no la suelen compartir algunos progenitores.

Para tranquilidad de los padres primerizos o excesivamente alarmistas, una salida con el cole no tiene porqué suponer ningún quebradero de cabeza. Se trata, únicamente, de tener en cuenta una serie de consejos para que ningún imprevisto fastidie la excursión del niño.
  • Ropa adecuada: Dependerá de la estación del año. Centrándonos en la primavera, lo ideal es que vista con un chándal o alguna otra prenda deportiva que le permita estar cómodo. La desventaja del entretiempo es que no se sabe exactamente qué temperatura hará y que esta variará, por lo que a lo largo de la jornada le sobrará ropa. Pónselo fácil: una sudadera con capucha o una cazadora es la mejor opción.
  • Gorra: También dependerá del tiempo que haga. Pero incluso si la temperatura no es muy alta, pasar tantas horas al sol hará que acabe siendo una prenda muy útil. Si la excursión coincide con un día de calor y es en un sitio sin muchas zonas de sombra -parques, campo, piscina…- al niño le vendrá bien tener la cabeza cubierta ya que la exposición al sol durante largos periodos de tiempo puede hacer que el pequeño sufra una deshidratación. Ponerle protector solar al menos antes de salir de casa también es aconsejable; no caigas en el error de dejarlo sólo para la playa.
  • Calzado: Asegúrate de que el niño lleva unas zapatillas cómodas con las que se sienta a gusto o, en caso de que os toque un día lluvioso, unas botas de agua o al menos un calzado de algún material impermeable que no le empape el pie. Y no cometas la locura de ponerle unas zapatillas nuevas: los estrenos de calzado deben hacerse en casa o dejarse para ratos cortos por si aprietan o rozan -a menos que quieras arriesgarte a fastidiarle la esperada excursión a tu pequeño-.
  • Calcetines de repuesto: Esto puede parecer exagerado, pero quien haya sufrido el percance de meter el pie en un charco sabrá que no lo es tanto. Igual que unos pies mojados pueden estropear la mejor de las excursiones, unos calcetines secos a buen recaudo en la mochila pueden salvar el más lluvioso de los días.
  • Hidratación: Tanto si va a una excursión en la ciudad como si el plan es una caminata campestre, es importante que lleve agua fresca consigo en todo momento, incluso cuando las temperaturas no son muy altas. Una botella de agua y algún zumo son probablemente uno de los elementos imprescindibles de cualquier mochila infantil o portamerienda que se precie.
  • Comida: Los paseos abren el apetito. Añade al bocadillo de rigor alguna pieza de fruta, algún dulce, galletas, chocolate o unos frutos secos. Durante el viaje de vuelta en el autobús te lo agradecerán -él y sus amigos-.
  • Mochila: La elección de la mochila merece un punto y aparte porque es uno de los elementos esenciales. Sea donde sea la excursión, el niño va a pasar muchas horas con el bolso a la espalda, tanto si se trata de una salida para hacer senderismo como si se va a hacer turismo cultural por el centro histórico de la ciudad vecina.

Es importante que la mochila no sea demasiado grande (una capacidad de 20 litros es lo ideal), que tenga tirantes ergonómicos, cremalleras de alta resistencia y espalda transpirable. Los bolsillos laterales y demás departamentos organizadores serán un plus.

Tampoco es necesario comprar una mochila especial a no ser que se trate de una salida de senderismo o de una acampada: la de uso diario para el cole puede valer, aunque las de ruedas no son aconsejables para excursiones. Si tienes alguna otra más pequeña o una bolsa de deporte o bandolera también pueden valer. En ese cajón de sastre no deberían faltar, junto con la merienda, unos pañuelos de papel y, si la salida se va a alargar hasta la noche o va a durar más de una jornada, una linterna.

El diseño queda ya para gusto del consumidor, pero es uno de los mercados con más variedad: para los más pequeños, tipo Peppa Pig o Pocoyo; para los más cuentistas, como las de Frozen o Cenicienta; o para los (papás) más frikis, como las de Hora de Aventuras o Star Wars.
  • Cámara de fotos: Lo hemos dejado para el final porque no se trata de un imprescindible, ni mucho menos. Pero si el niño es lo suficientemente mayor para usarla y se dispone de una en casa, se le puede dejar llevar una cámara de fotos. Eso sí, no olvidemos que son niños y que las pérdidas y accidentes están a la orden del día así que tampoco le prestes tu réflex favorita. En el mercado hay cámaras pensadas especialmente para ellos: baratas, ligeras, con carcasas coloridas y, sobre todo, muy resistentes. También las hay diseñadas para ser usadas en el agua, pero su precio sube... La otra opción son las cámaras desechables; sin duda, lo más despreocupado. Con tener algún recuerdo gráfico de ese día vale.

Fuente: Vivaelcole

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