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El “nivel medio” de inglés que tiene la mayoría de la población en España es la mejor prueba de que la formación académica de un idioma se queda muy corta si se desea conseguir unas capacidades lingüísticas que vayan más allá de sobrevivir un fin de semana en Londres. Acostumbrar al oído a la pronunciación de hablantes nativos y practicar a conversar en esa lengua son aspectos imprescindibles si se quiere pasar del nivel intermedio (B1) en el que la mayoría de los estudiantes se estancan.

Hasta hace poco una estancia temporal en el extranjero a través de alguna agencia como estudiante o como au pair era la única posibilidad, pero ni estaba al alcance de todos los bolsillos ni era del gusto de mucha gente. Afortunadamente cada vez hay más opciones, sobre todo gracias a las facilidades que da internet. Una alternativa a los caros viajes de estudios son las estancias con familias de acogida, un plan que ofrece muchas ventajas para las dos partes y que no se basa en el intercambio económico. El objetivo es facilitar las experiencias de inmersión lingüística y cultural con nativos.

En esta modalidad de intercambio, al estar organizado directamente a través de anfitriones e invitados a través de plataformas como MyHOSTpitality.com, son ellos mismos los que se ponen de acuerdo en el tiempo de la estancia -que puede ir desde unos días hasta meses- y establecen ciertas normas de convivencia, como el tipo de actividades que realizarán juntos con el fin de interaccionar y poder practicar el idioma del otro. Lo ideal es que compartan intereses y gustos para que pasar tiempo en compañía no suponga un esfuerzo.

Es imprescindible que tanto la familia de acogida como los invitados tengan una mentalidad abierta y ganas de compartir tiempo y experiencias con gente, de entrada, desconocida. Los prejuicios quedan fuera de una vivencia que rebasa el terreno del aprendizaje de un idioma y se adentra en la enseñanza de valores como la tolerancia y el respeto.

Esta opción se está viendo cada vez más, tanto en familias en el extranjero que acogen a invitados españoles con el fin de aprender el idioma de Cervantes como en hogares españoles que hospedan a extranjeros, sobre todo a huéspedes con el inglés como lengua nativa. De hecho, son cada vez más comunes en Londres y Madrid, aunque se dan en cualquier ciudad.

Ventajas de ser familia de acogida

De entrada, participar en esta experiencia como familia de acogida puede echar para atrás a muchas personas reticentes a meter en su casa a un extraño, convivir con un desconocido. Y es que, naturalmente, no se trata de una experiencia apta para todo el mundo. Se necesita ser tolerante, poseer un espíritu hospitalario y tener interés por el aprendizaje de otros idiomas. Con esos requisitos, hospedar a una persona de otro país, con otro idioma y otras costumbres, es una experiencia increíble para el anfitrión que ofrece muchas más ventajas que inconvenientes.

Para empezar, se trata de la opción preferida por familias que quieren reforzar el aprendizaje de alguno de sus miembros, ya sea un adulto o un niño, a través de la convivencia con un nativo en su propio hogar. Pero también recurren a ella profesionales que no acaban de conseguir el nivel deseado de un idioma, no tienen el tiempo que requiere su estudio o no se plantean la asistencia a una academia. En ambos caso, se practica el idioma de forma natural en el día a día.

Además, con este tipo de comunidades online, el anfitrión decide a qué invitados acoger en su casa, eligiendo el perfil según criterios como edad, sexo o intereses. Así se aseguran la afinidad entre ellos y, por tanto una experiencia positiva.

Ventajas de ser invitado

Como decíamos arriba, hasta ahora cuando alguien, ya fuera niño, joven o adulto, quería realizar una inmersión lingüística en el extranjero con el fin de mejorar un idioma tenía básicamente dos opciones:

  • Acudir a una agencia especializada en organizar este tipo de viajes que, previo cobro de una cantidad elevada de dinero, se encargaba de todas las gestiones, desde la academia para las clases hasta el hospedaje. En este caso también hay opciones: una residencia o institución académica, un hostel o apartamento a compartir con desconocidos o una habitación en una casa particular.

  • Acudir a una agencia intermediaria que se encargará de buscar una familia a la que ir como au pair durante un periodo variable, normalmente de entre seis meses y un año. En este caso, la huésped convive con la familia y ayuda a sus miembros en tareas auxiliares como el cuidado de los niños o tareas domésticas a cambio del hospedaje y, según se acuerde, una ayuda económica semanal.

En el primer caso, además de suponer una inversión que no todas las familias pueden afrontar, el invitado no se relaciona con nativos en su entorno natural ni convive con ellos. En el segundo, no participa en la elección de la familia que la hospedará, con lo que pueden surgir dificultades en la convivencia, uno de los mayores problemas de este tipo de estancias. Además, queda limitada a un tipo de perfil, ya que las familias que buscan una au pair prefieren mujeres, de entre 18 y 30 años y con experiencia en el cuidado de niños, quedando fuera todos los demás usuarios.

Todos estos inconvenientes se eliminan cuando un invitado se pone en contacto con una familia de acogida. Ambos intervienen en el proceso de elección del otro a fin de que existan afinidades, la relación es de tú a tú, basada en un modelo P2P en el que ambos obtienen un beneficio, y, al encargarse ellos mismos de la organización del viaje, los costes se abaratan mucho. Además, la convivencia es total, con lo que la inmersión es mayor que con cualquier otro tipo de estancia y va más allá del aprendizaje del idioma: se contacta con la cultura y el modo de vida del otro país.

A cambio, eĺ invitado sólo tener que poseer la generosidad de enseñar su idioma nativo a los anfitriones y contar con la inquietud que una experiencia tan enriquecedora como esta requiere.

¿Por qué es tan importante dominar el inglés?

Recalcar la importancia que el conocimiento de otros idiomas tiene hoy en día es innecesario. En una sociedad cada vez más globalizada, poder hablar con soltura en un segundo y tercer idioma ha pasado de ser una condición deseable en un candidato a un requisito imprescindible a la hora de optar a cualquier puesto de trabajo de una cualificación media o alta.

Pero no sólo ahí. En otros sectores, como el de la hostelería y el turismo, dominar un idioma extranjero, preferiblemente el inglés, es una conditio sine qua non. Hay que asumirlo: excepto para la Presidencia del Gobierno, casi para cualquier puesto te van a exigir hoy en día el inglés.

La importancia continúa más allá del terreno laboral. El inglés es el idioma más hablado del mundo cuando se cuentan quienes lo tienen como primera y segunda lengua y los no nativos que lo han aprendido (LE), con 1.500 millones de hablantes, y está considerada la lengua oficial internacional. Dominarla se convierte en una herramienta de gran utilidad a la hora de viajar, comunicarte con personas de otras nacionalidades o poder acceder a muestras de cultura -cine, música…- de casi cualquier rincón del mundo.




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