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Conociendo Quito
Por Ivan Ruiz Argel|
En un recorrido bastante económico de aproximadamente 29 horas, la ruta Bogotá – Quito implica conocer varias ciudades de Colombia y de Ecuador, con el plus de disfrutar de excelentes paisajes naturales de los Andes del norte de Sudamérica. Luego de salir de la gran urbe que es Bogotá, se disfruta de los paisajes del altiplano, luego, a varias horas de la capital, se encuentran las ciudades de Ibagué y posteriormente la cafetera Armenia, dos ciudades de tamaño intermedio pero bastante imponentes, la siguiente ciudad es Santiago de Cali, la más importante del occidente colombiano, incluso más grande que muchas capitales de países, luego de esta gran ciudad siguen Popayán conocida como la ciudad blanca, y San Juan de Pasto, también de mediano tamaño. Ya a poco tiempo de llegar a la frontera se encuentra una pequeña ciudad llamada Ipiales, de allí al puente internacional de Rumichaca son pocos kilómetros, en el puente, las autoridades de ambos países verifican los respectivos documentos y conceden los permisos definitivos para entrar al otro país, de Rumichaca se parte rumbo a la primera población en Ecuador, llamada Tulcán, una pequeña ciudad parecida a Ipiales, siguiendo hacia el sur se atraviesa por Ibarra una ciudad blanca un poco más grande que Tulcán, allí se encuentran muy bonitos lagos y lagunas como la de Yahuarcocha; finalmente a pocas horas se llega a la capital del Ecuador: Quito, una ciudad de casi 1.5 millones de habitantes y con gran historia. El hostal que elegí para hospedarme estaba cerca al centro histórico, sitio donde concurren los extranjeros por su gran belleza, en ese sector se encuentran plazas como la Plaza Grande o Mayor de Quito allí existen varias construcciones coloniales como el Palacio de Carondelet y un centro comercial perfecto para que los viajeros y turistas hagan compras, se tomen unas copas o accedan a internet, también merece especial atención la majestuosa basílica del corazón de María que lleva mas de 100 años en construcción, otros sitios son la plaza de San Blas que de noche ofrece una buena vista de la ciudad o la plaza de San Francisco que tiene una iglesia de las más antiguas del nuevo mundo. Pero nada mejor para tener una panorámica de Quito que ir al teleférico y por 4 dólares ascender a más de 4100 metros de altura; además luego se puede seguir caminando por un sendero en el páramo hasta la cumbre del Puco Pichincha y si hay buen clima observar el volcán más cercano a la ciudad, una experiencia muy natural. Quito es una ciudad bonita y su gente mestiza es muy amable aunque un poco tímida, la verdad recomiendo conocer esta ciudad histórica. De regreso a casa se pueden comprar artesanías en Otavalo una pequeña población cerca de Ibarra o en Tulcán, además se puede cambiar la ruta de llegada a Bogotá, esta vez de Armenia pasé a las otras dos ciudades cafeteras: las hermosas Pereira y Manizales. Espero sea inspirador mi recorrido y no olviden ir con el zoom puesto a todos los paisajes. |