
No veo la hora de volver a la isla, en los próximos meses será imposible y
mientras llega el momento de vez en cuando me deleito en las fotos, que no
llegan ni mucho menos a la altura de mis recuerdos. Pero para que os hagáis una
idea...
Ésta es mi playa favorita, al norte de Mallorca. La descubrí una tarde, casi de
casualidad, cuando decidí investigar por una calle precedida por la señal de
tráfico que indica 'sin salida'. Vaya sorpresa albergaba esa carretera sin
salida... la mejor salida al Mediterráneo que conozco.
Desde entonces, amaneceres, atardeceres, mediodías y noches hacen difícil elegir
el mejor momento para disfrutar de esta playita, en la que rara vez el oleaje se
hace sentir y en la que quedas a salvo de aglomeraciones. Incluso en invierno,
llevar un libro a su orilla resulta un deleite. Claro, que no sólo me vienen a
la memoria baños y libros.
Besos, lágrimas, confidencias, risas, fantasías, descubrimientos, ilusiones,
sueños, promesas... y siempre el deseo de regresar.
