
Sobre el barranco del valle de Poqueira cuelgan tres pueblecitos: Pampaneira (en
primer plano de la foto), Bubión (arriba) y Capileira (al fondo, a la
izquierda). Teníamos que elegir, y nos quedamos con el que quedaba al paso de
nuestra carretera, Pampaneira.
De nuevo nos hallamos ante una magnífica muestra de la arquitectura popular
alpujarreña, de raíces árabes: casas encaladas con pequeñas puertas y ventanas,
balcones floridos y unas curiosas chimeneas cilíndricas de cuatro ojos y
sombrerete plano. Alrededor de la plaza de la iglesia encontramos varias
fuentes, como a las afueras del pueblo, desde el cual se pueden emprender muchar
rutas a pie.

Pero si nos alejábamos algo del centro, bien surtido de comercios con los
consabidos productos típicos al alcance del turista, pasear por las inclinadas
callejuelas de Pampaneira nos traería imágenes inolvidables, como estrechos
pasadizos techados, calles con un canalillo en el centro que baja rebosante de
agua, otras por las que había que apartar las hojas de las plantas para
atravesarlas, la calle Silencio, los lavaderos.
