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Lugares de Moscú. El carillón del Kremlin

Por Sobre Rusia

En la Plaza Roja donde se yergue el carillón de la Torre del Salvador del Kremlin, se ubica el reloj principal del país. Cada media hora da sus campanazos y cada hora se congregan allí centenares de huéspedes de Moscú, o sea, la capital de Rusia. En esos momentos se efectua el cambio de guardia junto a la tumba del soldado desconocido. El ritmo invariable es de impresionante exactitud. Parecería que el carillón del Kremlin marcara el compás de la ceremonia.

Hace aproximadamente unos 130 años, los relojes de tore eran un importante elemento regulador de la vida urbana. Sirviendo desinteresadamente a la gente en medir con exactitud el tiempo, eran a la vez los más accesibles. ¿Dónde más podían cotejar los cronómetros de bolsillo y los relojes hogareños de pesas los obreros, los empleados, los soldados y todos aquellos cuya ocupacion exigía conocer la hora exacta? Unicamente en las plazas públicas, con los relojes de torre.

En nuestros días, cada cual cuenta, sopesa y mide el tiempo.El reloj de pulsera es barato y está al alcance de todos. Prescindiendo de la Internet, la radio y la TV dan la hora exacta varias veces al día. Basta tomar el teléfono y marcar el número “100” para que la voz femenina te diga la hora.

Así pues, las funciones de los relojes de torre, antes tan importantes, hoy están desapareciendo. ¿Significa eso, que en general desaparecen de la vida de la ciudad? Nada de eso. Como antes, se colocan relojes en las estaciones de ferrocarril, en las calles más concurridas. Por supuesto, que ahora para instalarlos no es necesario construir torres. También cambió su mecanismo:hoy la mayoría son eléctricos y electrónicos. Los del siglo XIX ya son más bien un anacronismo, aunque los mejores se convierten en objetos notables de la ciudad. Así es, por ejemplo, el del edificio de la estación de Kazán, montado a principios del siglo pasado. Su esfera la adornan las doradas figuras del Zodiaco y está considerado como una obra artística.

Este reloj encaja bien en la fisionomía del edificio y, puede decirse, que ahora es parte integrante del conjunto arquitectónico de la Plaza Komsomólskaya, la plaza de “las tres estaciones ferroviarias”, como habitualmente se la llama.

En 1980, como yo me acuerdo, en el grande almacén “El Mundo Infantil”, los pequeñuelos se quedaban atónitos mirando los pirámides de juguetes. Pero de vez en cuando otro espectáculo aun más curioso atraía su atención: empezaba la representación en una fantástica casita-reloj, donde habitaban personajes mecánicos fabulosos.

El reloj que más le gustaba a los niños y, también, a los adultos era el que se exibía en la fachada principal del famoso teatro de muñecos, que dirigía Serguéi Obraztsov. El autor de la idea y promotor del montaje de dicho reloj fue el propio Obraztsov. Justamente a las doce del día se abrían las puertecitas de doce casitas-cifras y figuras de personajes fabulosos exhibían todo un espectáculo que duraba tres minutos. Por eso no fue casual que los transeuntes se detuvieran a mirarlo. Estos tres minutos le dejaban a uno un buen estado de ánimo para todo el día.

De nuevo da la hora el carillón del Kremlin. Se efectua el cambio de guardia junto a la tumba y después de haberse realizado el cambio la gente que unos minutos antes se ha agrupado para verlo se dispersa.

Web oficial sobre Rusia



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