Una parada en uno
de los numerosos spas y centros existentes en Turquía puede añadirse fácilmente
a su visita, pudiendo ser un complemento o bien, ser el motivo principal de su
viaje
Las propiedades curativas de las fuentes termales de Turquía han sido
reconocidas desde la Antigüedad. La ciudad de Hiera polis, con sus aguas ricas
en minerales, la convirtieron en un balneario termal para aquellos que buscaban
cura a sus males. Existen varios hoteles cómodos en la zona, donde se pueden
desarrollar además programas especializados y belleza salud.
La ciudad licia de Caunos, cercano al Lago Koycegiz, con su lodo rico en
minerales, es visitado por aquellos que desean aliviar sus problemas
dermatológicos y reumáticos, o en general, todo el que quiera revitalizar su
cuerpo con un baño de lodo.
Los manantiales calientes de Balçova/Izmir están ubicados en los que eran
antiguamente los Baños de Agamenon, conocidas en tiempos romanos por sus
cualidades terapéuticas.
Kutahya y Afyon son puntos importantes para los centros termales, existiendo 6
en el área, que varían en categoría, desde sencillos asta algunos de lujo.
En Bursa, la primera capital del imperio otomano, se encuentra las aguas
naturales de Çekinge, utilizadas por los otomanos para curar diversas
enfermedades, para lo cual constituyeron grandes baños techados por domos.
Çesme es famoso por sus manantiales de agua mineral y las cualidades
terapéuticas del mar. Esta área posee hoteles de lujo, que ofrecen gran cantidad
de paquetes y tratamientos para la salud y la belleza.
Igualmente famoso es el manantial de Kangal, cuyas aguas y el trabajo de los
peces que en ella habitan, garantizan una mejoría de un 80% en enfermedades de
la piel como la soriasis.
Aunque algunos spas no son lujosos, la efectividad de sus aguas está comprobada.
